Insuficiencia cardíaca con FEVI media: evidencias e incertidumbres

La insuficiencia cardíaca (IC) constituye uno de los principales motivos de consulta en atención primaria y una de las causas más frecuentes de hospitalización en pacientes mayores. En las últimas décadas, la clasificación de esta entidad ha evolucionado de forma significativa, incorporando la medición objetiva de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) como eje central del diagnóstico y la toma de decisiones terapéuticas.

En ese contexto, la categoría conocida como insuficiencia cardíaca con fracción de eyección media (ICFEmr), que agrupa a pacientes con valores de FEVI entre el 40 % y el 49 %, ha despertado un interés creciente. Esta zona intermedia, antes englobada de forma imprecisa dentro de la IC con FEVI preservada o reducida, presenta características clínicas, pronósticas y de respuesta al tratamiento que la convierten en un terreno especialmente fértil para la reflexión crítica desde la medicina de familia.

Evolución de la clasificación por fracción de eyección

La separación clásica entre IC con fracción de eyección reducida (ICFEr) y preservada (ICFEp) ha dado paso a un modelo tripartito tras los documentos de consenso de la Sociedad Europea de Cardiología. La FEVI, estimada preferentemente mediante ecocardiografía transtorácica, se ha consolidado como un marcador dinámico, capaz de modificarse con el tiempo en un mismo paciente, lo que dificulta las etiquetas diagnósticas estáticas.

Los pacientes con ICFEmr suelen presentar un perfil intermedio entre los dos fenotipos clásicos: edad avanzada, comorbilidades frecuentes como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, fibrilación auricular y enfermedad coronaria crónica. Esta superposición clínica plantea interrogantes sobre si la ICFEmr representa una entidad fisiopatológica independiente, una fase de transición entre ICFEr e ICFEp, o simplemente un artefacto de medición.

La variabilidad interobservador en la estimación ecocardiográfica de la FEVI, unida a los cambios inducidos por el tratamiento y por la progresión de la enfermedad, refuerza la idea de que la cifra aislada debe interpretarse siempre dentro del contexto clínico, los niveles de péptidos natriuréticos y los hallazgos de imagen.

Diagnóstico: herramientas y dificultades prácticas

El diagnóstico sindrómico de la IC se apoya en criterios de Framingham, en la determinación de péptidos natriuréticos como el NT-proBNP o el BNP y en pruebas de imagen cardíaca. En la ICFEmr, la utilidad de estos marcadores es especialmente relevante, ya que la FEVI por sí sola no establece el diagnóstico.

Desde la consulta de atención primaria, el uso escalonado del NT-proBNP permite seleccionar a los pacientes que requieren derivación para estudio ecocardiográfico, optimizando recursos y reduciendo listas de espera. No obstante, valores elevados en pacientes mayores, con fibrilación auricular o insuficiencia renal crónica pueden reducir la especificidad de la prueba.

Otra dificultad añadida es la identificación de la etiología. En la ICFEmr, la cardiopatía isquémica, la hipertensión de larga evolución y las miocardiopatías incipientes comparten protagonismo, lo que obliga a un estudio etiológico cuidadoso que incluya, cuando proceda, pruebas de detección de isquemia, resonancia magnética cardíaca o despistaje de causas secundarias como amiloidosis, ferropenia o toxicidad alcohólica.

Tratamiento farmacológico: qué dice la evidencia

Históricamente, los ensayos clínicos pivotales que fundamentan las guías de tratamiento de la IC se han centrado en pacientes con FEVI por debajo del 40 %. Esto ha dejado a la ICFEmr en una zona con menor nivel de evidencia y, por tanto, con recomendaciones terapéuticas menos firmes.

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los antagonistas de los receptores de angiotensina II, los betabloqueantes y los antagonistas de los receptores mineralocorticoides han demostrado reducir la morbimortalidad en la ICFEr, pero su extrapolación a la ICFEmr se apoya en análisis de subgrupos, no en ensayos específicamente diseñados para esta población. Algo similar ocurre con la combinación sacubitril-valsartán, cuyo beneficio se ha mostrado más sólido cuando la FEVI se sitúa en rangos reducidos o intermedios-bajos.

Esta asimetría ha generado confusión en la práctica clínica. ¿Debe un paciente con FEVI del 45 %, síntomas leves y fracción ligeramente descendida recibir el mismo arsenal terapéutico que otro con FEVI del 30 %? La respuesta actual es matizada: se tiende a individualizar, sopesando el riesgo de eventos, las comorbilidades, la tolerancia farmacológica y la disponibilidad de monitorización estrecha.

El papel de los iSGLT2 en el espectro de la FEVI

Uno de los avances más relevantes de los últimos años ha sido la demostración de que los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) aportan beneficio pronóstico en todo el espectro de la FEVI. Ensayos clínicos como EMPEROR-Reduced, DAPA-HF, EMPEROR-Preserved y DELIVER han modificado de manera sustancial el panorama terapéutico.

En el caso concreto de la ICFEmr, los resultados de los estudios EMPEROR-Preserved y DELIVER han mostrado reducciones significativas en hospitalización por IC y en mortalidad cardiovascular, incluso en pacientes con FEVI por encima del 40 %. Este hallazgo ha impulsado que las principales sociedades científicas incorporen los iSGLT2 como recomendación clase I o IIa en pacientes con ICFEmr, con independencia de la presencia de diabetes.

Para el médico de familia, este dato resulta especialmente práctico: un fármaco con un perfil de seguridad aceptable, administrable por vía oral y con efecto favorable sobre el control glucémico, la función renal y el peso corporal ofrece una herramienta atractiva. Sin embargo, la decisión debe acompañarse de educación al paciente sobre higiene genital, signos de cetoacidosis y ajustes en situaciones de ayuno, cirugía o enfermedad aguda.

Manejo desde atención primaria y continuidad asistencial

La ICFEmr ofrece una oportunidad singular para reforzar el papel de la atención primaria en el seguimiento longitudinal de la IC. Muchos de estos pacientes son controlados de forma compartida con cardiología y hospitalización a domicilio, pero la estabilidad clínica suele recaer, en buena medida, en el equipo de medicina de familia.

Aspectos como la titulación farmacológica progresiva, la detección precoz de descompensaciones, la revisión de la adherencia terapéutica y el manejo de comorbilidades se benefician de una atención cercana y accesible. La telemedicina, las plataformas de mensajería con el paciente y los registros estructurados en la historia clínica electrónica pueden facilitar este seguimiento.

También resulta clave la coordinación con enfermería, farmacia comunitaria y servicios sociales. La educación sanitaria sobre peso diario, restricción de sodio, reconocimiento de edemas y adherencia a la medicación constituye uno de los pilares que más impactan en la prevención de reingresos.

Incertidumbres pendientes y líneas de investigación

A pesar de los avances, persisten numerosas incertidumbres en torno a la ICFEmr. No se dispone todavía de ensayos clínicos de gran tamaño que evalúen de forma específica el efecto de fármacos como los antagonistas del receptor mineralocorticoide o la combinación sacubitril-valsartán en este subgrupo, ni que aclaren si el beneficio observado en ensayos con FEVI por encima del 40 % se mantiene en pacientes con valores próximos al 50 %.

Queda por definir también el papel de biomarcadores adicionales (troponinas de alta sensibilidad, ST2, galectina-3) en la estratificación del riesgo, así como la utilidad de la resonancia magnética cardíaca y del strain longitudinal global para caracterizar mejor la disfunción sistólica sutil presente en muchos de estos pacientes.

Otra área abierta es la integración de la ICFEmr en programas estructurados de cronicidad, con indicadores comunes que permitan comparar la calidad asistencial entre niveles y entre centros. La implementación de rutas asistenciales compartidas y la auditoría periódica de resultados en salud son asignaturas pendientes en buena parte del sistema sanitario.

Grupo FEVI (%) Evidencia de fármacos clásicos (IECA, BB, ARM, ARNI) Evidencia de iSGLT2 Recomendación general
ICFEr < 40 Alta, basada en ensayos pivotales Alta (DAPA-HF, EMPEROR-Reduced) Tratamiento cuádruple completo
ICFEmr 40-49 Moderada, basada en subgrupos Moderada-alta (EMPEROR-Preserved, DELIVER) Individualizar, considerar iSGLT2 como base
ICFEp ≥ 50 Baja, sin beneficio claro Moderada (EMPEROR-Preserved, DELIVER) Control de comorbilidades y considerar iSGLT2

La insuficiencia cardíaca con FEVI media constituye, por tanto, un campo donde la incertidumbre no debe traducirse en inmovilismo. Aplicar el mejor conocimiento disponible, adaptado a las características de cada paciente, sigue siendo la estrategia más razonable mientras la investigación continúa perfilando respuestas.

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